elocation-id: e3879
Diversos estudios han resaltado el papel crucial que desempeñan las organizaciones de mujeres, como cooperativas y asociaciones artesanales, en el empoderamiento femenino. Estos espacios ofrecen formación, apoyo mutuo y desarrollo personal, económico y social que contribuyó a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y a fomentar su participación social. El empoderamiento es clave para alcanzar la equidad de género, es necesario analizar cómo las organizaciones impulsan este proceso. El objetivo de este ensayo es describir; a través, de una revisión bibliográfica, la contribución de las organizaciones al empoderamiento de mujeres artesanas en las dimensiones: personal, de relaciones cercanas y colectiva, destacando los beneficios y desafíos que enfrentan en cada una. Se realizó un análisis documental de 34 fuentes académicas, entre artículos científicos y libros provenientes de Scopus, Web of Science y Scielo publicados entre 2004 y 2024 en la región Latinoamericana. El análisis permitió clasificar 14 documentos en la dimensión personal, 9 en la de relaciones cercanas y 11 en la dimensión colectiva. La sistematización de la información evidenció que las organizaciones fortalecen el empoderamiento de las mujeres al crear redes de apoyo, mejorar habilidades y facilitar el acceso a recursos económicos. Los principales desafíos identificados fueron la distribución desigual de recursos, conflictos domésticos-organizacionales y dinámicas de poder internas. Fortalecer estas organizaciones mediante políticas inclusivas, capacitaciones técnicas, organizacionales y de género, además de una gestión transparente, es fundamental para maximizar su contribución al empoderamiento de las mujeres artesanas.
artesanía, desarrollo comunitario, empresa rural, género, liderazgo.
Las mujeres artesanas; a través, de su labor no solo preservan prácticas culturales y buscan autonomía económica, sino que también desafían roles de género tradicionales. A pesar de su potencial, a menudo enfrentan barreras que limitan su desarrollo. La falta de acceso a mercados justos, recursos financieros y oportunidades de capacitación, aunada a la discriminación de género y el escaso reconocimiento de su trabajo, dificultan su camino hacia la independencia económica y el empoderamiento.
En este contexto, las organizaciones, definidas como entidades que brindan apoyo estructurado mediante programas, recursos y redes de contacto, emergen como actores y actrices clave para impulsar el empoderamiento femenino en el sector artesanal (Aguilar et al., 2008). El impacto de las organizaciones en la vida de las mujeres artesanas es significativo y complejo. Diversos estudios evidencian que su participación contribuyó a mejorar sus ingresos, habilidades, autoestima, confianza y capacidad de liderazgo (Araiza, 2004). Sin embargo, aún se sabe poco sobre cómo la estructura interna y las estrategias implementadas en las organizaciones afectan directamente este proceso.
Autores(as) como Bhandari (2017); Salazar et al. (2022); Verzosi y Carbajal (2023), señalaron algunos factores que limitan la efectividad de las organizaciones, como los conflictos internos, las barreras socioeconómicas y la cultura organizacional externa. En este marco, el objetivo de este ensayo fue analizar teóricamente, la manera en que las organizaciones contribuyeron al empoderamiento de mujeres artesanas en las dimensiones personal, de relaciones cercanas y colectiva, así como los efectos positivos y los desafíos que enfrentan en cada una.
El análisis se realizó a partir la revisión de literatura en las bases de datos de Scopus y Web of Science y Scielo a partir de palabras clave y la posterior lectura de los textos que se categorizaron a partir de tres dimensiones: personal, relaciones cercanas y colectiva.
El concepto de empoderamiento ha evolucionado a lo largo de las décadas. En sus inicios, durante el movimiento feminista de los años 60, se centraba en desafiar las normas de género tradicionales para lograr la igualdad de derechos y oportunidades (Álvarez, 2003). Los hallazgos pionero de Rowlands (1997) promovieron la creciente atención académica hacia dicho proceso, destacando tres dimensiones principales: personal de relaciones cercanas y colectiva.
Con el tiempo, el concepto ha trascendido de una visión limitada y politizada por una más amplia. Desde la perspectiva del feminismo y los estudios de género, autoras como Batliwala (1995); Mosser (1989) coinciden en que el empoderamiento implica fortalecer la autoconfianza, independencia y capacidad para tomar decisiones y controlar recursos. Este enfoque subraya la importancia de la autonomía y el desarrollo de capacidades en diversas esferas de la vida de las mujeres.
Investigaciones como las de Román-Calderón et al. (2016) advierten que el término ha sido mal utilizado e instrumentalizado, particularmente por organismos internacionales que lo han adaptado a intereses políticos y económicos, desvirtuando su significado original y, en algunos casos, perpetuando desigualdades. Por lo tanto, es fundamental recuperar una visión integral que considere los factores que impulsan o inhiben el desarrollo de y para las mujeres, sus necesidades reales y su impacto en distintas dimensiones de su vida.
Por su parte, la organización ha sido definida desde diversas perspectivas. Weber (2002) la describe como una estructura formal con reglas y roles predefinidos para alcanzar objetivos específicos, permitiendo coordinar y dirigir actividades hacia metas comunes. Taboada (2023) enfatiza que la cooperación y la comunicación efectiva entre sus miembros son elementos clave para el éxito organizacional. Encalada y Atoche (2017), la conceptualizan como un patrón de relaciones formales y roles orientados al cumplimiento de objetivos comunes.
En el sector artesanal rural, las organizaciones se constituyen como espacios donde las mujeres convergen con fines económicos y productivos. Representan espacios de cuestionamiento y reflexión sobre las condiciones y posiciones que ocupan en los ámbitos público y privado. La participación de las mujeres en organizaciones impacta en sus condiciones de vida, acceso a mercados y conocimiento, así como en su status social y económico.
Para Rowlands (1995), esta dimensión es un proceso individual en el que las mujeres desarrollan confianza y sentido en sí misma, adquiriendo control sobre su vida. Batliwala (1997) indicó que esta dimensión implica un cambio interno profundo, pasando del auto reconocimiento limitado o subordinado a una posición de liderazgo y autonomía, que se puede lograr a través de la organización.
Entre los efectos positivos identificados en la revisión de literatura (Cuadro 1), se destacó que la integración de las mujeres en organizaciones fortalece su autoestima, favoreciendo el desarrollo de nuevas competencias y liderazgo. Aguilar et al. (2008); Robinson et al. (2019) señalaron que las organizaciones permitieron visibilizar talentos tradicionalmente ignorados, mientras que Littrell y Dickson (2006) subrayaron que la interacción interpersonal y el aprendizaje compartido mejoran la autopercepción y la confianza.
| Actividad | Dimensión | Autores |
|---|---|---|
| Efectos positivos | Desarrollo de habilidades Autoestima y confianza Capacitación Mejora de ingresos |
Littrell y Dickson (2006); Aguilar et al. (2008); Aguiar et al. (2011); Figueroa-Rodríguez et al. (2014); Robinson et al. (2019); Villanueva y Villagómez (2019); Castillo et al. (2020); Guzmán (2021); Verzosi y Carbajal (2023) |
| Desafíos | Carga adicional de responsabilidades Conciliación doméstica y organizacional Brecha tecnológica Bajo nivel educativo |
Contreras et al. (2022); Soto y Díaz (2020); Ojha y Mishra (2016); Bhandari (2017); Bidegain y Scuro (2020) |
En México, Figueroa-Rodríguez et al. (2014) documentaron que la participación en organizaciones impulsa una toma de decisiones más informada y refuerza la valoración personal. Este fenómeno también fue reportado por Villanueva y Villagómez (2019); Ortega et al. (2018), este estudio vinculó directamente el éxito comercial con el fortalecimiento de la autoestima.
El estudio de Guzmán (2021) resaltó que el reconocimiento y la revaloración de saberes y técnicas ancestrales son esenciales dentro de esta dimensión, especialmente en contextos como la artesanía, donde la creatividad adquiere un valor simbólico significativo. Cuando las organizaciones proporcionan herramientas, conocimientos e incluso motivan el cuestionamiento de las posiciones de género, las artesanas fortalecen su autoestima y seguridad, incentivando su creatividad e innovación, porque revaloran su conocimiento y experiencia.
De igual forma, Verzosi y Carbajal (2023); Aguiar et al. (2011) destacaron la importancia de los programas específicos de desarrollo empresarial implementados por organizaciones, los cuales impulsan directamente competencias estratégicas y habilidades de liderazgo en mujeres artesanas. Recíprocamente, la organización se ve favorecida con un equipo motivado para cumplir sus objetivos.
Las organizaciones también imponen desafíos para las artesanas. Castillo et al. (2020) señalan que la alfabetización y el acceso a plataformas tecnológicas promovidas por organizaciones favorecen el aprendizaje de habilidades comunicativas. Sin embargo, en las regiones rurales, donde se desarrollan en mayor medida las artesanas, el acceso puede ser limitado, afectando la comunicación con sus clientes, abrir mercados, mejorar sus procesos administrativos y sus estrategias de marketing, la brecha digital se convierte en un obstáculo significativo, limiting la cohesión social y la participación en redes comerciales y de gestión.
Bidegain y Scuro (2020) enfatizaron que el desconocimiento tecnológico excluye a las mujeres de espacios de decisión y comercialización, reproduciendo inequidades internas. La falta de alfabetización también genera exclusión, especialmente cuando las organizaciones tienden a favorecer a individuos con mayor nivel educativo, generalmente hombres, sobre mujeres analfabetas o de bajo nivel escolar. También se pueden perpetuar desigualdades de género si carecen de una gestión adecuada o de un enfoque inclusivo (Soto y Díaz, 2020; Contreras et al., 2022).
Esta problemática tiene raíces históricas en el medio rural. Bhandari (2017) evidencia que, desde épocas gremiales, las mujeres enfrentaron restricciones estructurales que limitaron su desarrollo. En el ámbito contemporáneo, Ojha y Mishra (2016) sostienen que incluso en sectores altamente creativos, como el artesanal, las organizaciones pueden mantener barreras que devalúan el trabajo artesanal femenino frente al masculino, obstaculizando su empoderamiento.
La dimensión personal genera transformaciones significativas ligadas a relaciones familiares (denominadas como ‘relaciones cercanas’). Esta dimensión aborda como las mujeres establecen vínculos equitativos y libres de dominación en su entorno inmediato familiar (González y González, 2021). Para Rowlands (1995), en este punto, no solo cambian las relaciones, sino también las estructuras de poder en el núcleo familiar, pasando de relaciones de subordinación o dependencia a relaciones más equitativas.
En esta categoría se identificaron algunas ventajas de la participación de mujeres artesanas en organizaciones (Cuadro 2). Una de ellas es la promoción indirecta de la negociación de responsabilidades domésticas y el fortalecimiento de relaciones familiares. Por ejemplo, una mayor contribución económica al hogar reduce la dependencia e incluso le permite capacidad de negociación con los varones (ya sea padre, cónyuge e incluso hijos e hijas).
| Actividad | Dimensión | Autores(as) |
|---|---|---|
| Efectos positivos | Bienestar familiar Transmisión de conocimientos y habilidades Estabilidad económica |
González y González (2021); Sosme y Casados (2016); Robinson et al. (2019) |
| Desafíos | Conflictos familiares Desigualdad de tareas domésticas y de cuidados Escaso acceso a tierra y propiedad |
López et al. (2022); Barreda y Gandara (2007); Turock (2013); Villanueva y Da Costa; Taiza (2015); Villagómez (2019) |
Lo cual provocó la reconfiguración de roles familiares y el equilibrio en las relaciones de poder dentro del hogar (Sosme y Casados, 2016). La mejora en las habilidades individuales y mayor poder de decisión, promovidas dentro de la organización, repercuten favorablemente en la convivencia y la resolución de conflictos familiares en el ámbito doméstico (Robinson et al., 2019). Esta situación, se tradujo en una mayor capacidad para expresar opiniones, establecer acuerdos y participar activamente en las decisiones familiares, que contribuye a relaciones más dialogadas y menos jerárquicas.
Entre los desafíos identificados en esta dimensión, López et al. (2022) advirtieron que la distribución desigual de pagos y salarios, así como la falta de reconocimiento de su trabajo debilitan la motivación. La falta de equidad, unida a enfoques machistas o carentes de inclusividad, puede trasladarse al ámbito familiar, provocando conflictos de convivencia en las relaciones cercanas. Las mujeres, al sentirse desvalorizadas en su entorno organizacional, tienden a replicar esas dinámicas de desigualdad en su entorno familiar, afectando sus relaciones interpersonales (Barreda y Gándara, 2007).
La conciliación entre responsabilidades domésticas y laborales constituye otro obstáculo. Turok (2013); Villanueva y Villagómez (2019) coinciden en que la doble carga de trabajo (doméstica y organizacional) que asumen muchas artesanas, sumada a jerarquías tradicionales de género en el hogar, refuerza dichas barreras al limitar el tiempo y la energía disponible para su actividad laboral. Estas limitaciones se agravan cuando las organizaciones carecen de políticas de tolerancia o empatía hacia la situación de las artesanas, al no ofrecer medidas de conciliación que consideren sus responsabilidades familiares (Da Costa y Taiza; 2015). Paradójicamente, las organizaciones pueden reforzar esta exclusión si condicionan su acceso y propiedad a diversos recursos, excluyendo a mujeres que más necesiten acceder a beneficios y oportunidades dentro de la organización (García y Cruz, 2023).
El empoderamiento de las mujeres artesanas puede manifestarse en distintas dimensiones sin que exista un orden fijo entre ellas (Vázquez-Luna et al., 2013). En esta dimensión, la construcción de redes de apoyo y vínculos sólidos con el grupo organizacional, junto con el sentido de pertenencia, se convierten en pilares fundamentales del proceso (Shanmugam y Ramakrishna, 2008). Esta dimensión facilitó el desarrollo colectivo y fortalece la capacidad de las mujeres para visibilizar problemáticas que afectan su bienestar social (Hernández, 2018). Las redes organizativas que fomentan un ambiente participativo ofrecen múltiples beneficios a nivel colectivo (Chuquín, 2023).
Estas redes crean oportunidades educativas y laborales, permitiendo a las artesanas, como grupo, aumentar la empleabilidad y participación comunitaria (Cuadro 3). Los estudios de Zapata y Suárez (2007) subrayaron que la colaboración con gobiernos y organizaciones no gubernamentales amplifica el alcance de las organizaciones en el proceso de empoderamiento colectivo, favoreciendo entornos más inclusivos.
| Actividad | Dimensión | Autores(as) |
|---|---|---|
| Efectos positivos | Autonomía y decisiones, redes de apoyo, reconocimiento social, participación organizativa, liderazgo, influencia en las políticas, preservación cultural, valorización del patrimonio, acceso a microcréditos y financiamiento | Vázquez-Luna, et al. (2013); Shanmugam y Ramakrishna (2008); Hernández (2018); Chuquín (2023) Zapata-Martelo y Suárez-San Román (2007); Fernández (2018); Morales (2017); Delgado (2010) |
| Desafíos | Discriminación, conflictos organizativos, estereotipos de género, desalineación de intereses, baja representación política, al liderazgo, control gremial, pérdida de autenticidad, acceso limitado a mercados, falta de recursos productivos y apropiación cultural | Sarria et al. (2018); Pucci (2022); Hoinle et al. (2013) |
A nivel intergeneracional, Morales (2017; Fernández (2018) coincidieron en que estas redes fortalecen el apoyo comunitario, especialmente para las artesanas mayores, lo que contribuye a la sostenibilidad organizativa y al paso de conocimientos de una generación a otra. Por ejemplo, los programas de capacitación técnica y financiera ofrecidos a mujeres de la tercera edad aseguran que sus conocimientos artesanales y experiencias se preserven dentro de la comunidad (Delgado et al., 2010).
Sin embargo, es importante cuestionar si estos programas realmente valoran los saberes tradicionales en igualdad de condiciones frente a conocimientos técnicos modernos. En muchos casos, el trabajo artesanal se percibe como una actividad que debe adaptarse para ser rentable, cuando en realidad debe reconocerse como un conocimiento legítimo que sustenta la identidad cultural comunitaria.
Las mujeres artesanas también enfrentan otras barreras sociales y culturales que limitan su empoderamiento colectivo. En el sector rural, Sarría et al. (2018) destacaron que los roles de género tradicionalmente arraigados, que subordinan a las mujeres dentro de las estructuras organizativas sin enfoque de género, restringen su acceso a actividades de desarrollo y liderazgo dentro de las organizaciones. Pucci (2022) señaló que esta problemática es el principal obstáculo para el alcance del empoderamiento femenino, a pesar de los esfuerzos de las organizaciones por promover cambios internos.
Factores como la movilidad restringida, la resistencia a la adopción de tecnologías modernas y el acceso desigual a la capacitación son otras barreras importantes (Hoinle et al., 2013). Superar estos desafíos requiere un enfoque multidimensional que no solo cuestione las normas tradicionales de género, sino que sensibilice a las organizaciones y comunidades sobre la importancia de la igualdad de género en el sector artesanal. Además, las intervenciones deben ir acompañadas de un esfuerzo consciente por incluir a las mujeres en todos los niveles de toma de decisión, formación y liderazgo.
Este ensayo evidencia la importancia que tienen las organizaciones en las tres dimensiones del empoderamiento de las mujeres artesanas. Se encontró una mayor cantidad de estudios sobre como la organización tiene efectos positivos y desafíos en la dimensión personal y colectiva del empoderamiento, quizás porque estos se pueden identificar con mayor facilidad, por otro lado, en el caso de la dimensión de relaciones cercanas, se encontraron menos estudios ya que por tratarse de cambios en el ámbito privado de las mujeres, resulta de mayor complejidad su análisis.
En la dimensión personal, las organizaciones contribuyen a fortalecer aspectos que permiten a las mujeres posicionarse de mejor manera dentro y fuera de la organización a partir de la mejor toma de decisiones derivadas de la confianza y habilidades desarrolladas. En la dimensión de relaciones cercanas, se generan cambios en la distribución de roles y responsabilidades dentro del hogar. En la dimensión colectiva, la participación en organizaciones impulsa redes de apoyo, mayor visibilidad cultural y acceso a nuevos mercados.
Sin embargo, persisten desafíos comunes como la brecha educativa y tecnológica, así como la falta de transparencia organizativa, que limitan el alcance del empoderamiento, además de estereotipos de género. Para avanzar hacia un empoderamiento más equitativo, es fundamental integrar la perspectiva de género en los reglamentos internos de la organización y en su capacitación, promover la conciliación entre la vida familiar y organizativa, y valorar los saberes tradicionales a través de mentorías intergeneracionales. Se recomienda que futuras investigaciones evalúen el impacto económico y cultural de estas prácticas a largo plazo y exploren el papel de la tecnología en el fortalecimiento del sector artesanal femenino.
Barreda, T. D. y Gándara, F. G. 2007. Empoderamiento femenino y desarrollo rural: evaluación de un programa de desarrollo regional sustentable en Cuatrociénegas, Coahuila, México. Revista Investigaciones en Educación, Innovación Educativa, Educación a Distancia y Tecnología Educativa (RIEEGE). 1(1):1-25. Escuela en Administración Pública y Políticas Públicas, Campus Monterrey.
Ortega, O. T.; Núñez, E. J. F.; Vázquez, G. V.; Vizcarra, B. I.; Sesia, P. M. y Flores, S. D. 2018. Mujeres y organización comunitaria. El caso de las palmeadoras de Tlaxiaco, Oaxaca, México. Eutopia. Revista de Desarrollo Económico Territorial. 1(13):33-52. https://doi.org/10.17141/eutopia.13.2018.3283.